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Sólo sé que al final algo va a ocurrir. Quizá todavía no tengo la certeza de qué es lo que será, pero el tiempo no me va a perdonar y cuando menos me dé cuenta estaré allá o seguiré acá. Úrgeme discernimiento intensivo, quisiera poder hablar con alguien (aunque es un tanto ridícula la idea, sé que me aclaro mejor escribiendo que hablando). He escrito mucho al respecto y esto me va despejando un poco la mente. Pero igual he soñado despierta mucho más de lo normal, comienzo a sospechar que mi inconsciente se me rebela y saca a flote ese mecanismo de defensa.
En cuanto a hechos concretos, sé que últimamente he dejado de lado muchas cosas que me han pasado, más o menos importantes. Al final de cuentas para eso tengo este espacio, para algún día poder releer y recordar. Está lo de Viglietti, esa noche increíble. Todavía no termino de redactar la crónica de ese recital, me parece que al darle publish a esta cosa continuaré con ese laburo. Supongo que cuando lo tenga listo lo publicaré por acá. No sé. Han pasado más cosas, pero no viene a cuento sacarlas. Ahora estoy en la casa, está fresco y por alguna razón los vecinos me miran raro. Qué más da. ¡Quéééééééé máááááááás daaaaaaaaaaaaa! Ya no quiero querer a nadie. Si yo pudiese desamar…, como canta Eduardo Peralta.