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Un fin de semana mierda en Mante, como siempre. Pero hoy, ahora, estoy más tranquila. Hablé con el viejo y con sus amigos, con una prima suya también. Tengo más clara la situación. Primero debo informarme bien, tomar una decisión por mí misma. Su compadre me habla maravillas de la UNAM, que si entro ya no me voy a querer ir allá y tal. Me hacía falta esa motivación para echarle más ganas al estudio, que de verdad he dejado muy de lado.
Igual terminando exámenes me voy al D.F. para hablar por mí misma con la embajada y aclarar todas mis dudas y tal. Si no paso en la UNAM, si veo que la otra opción no es conveniente, me iré de voluntariado para volver a intentar en la mejor universidad el próximo año. No quiero estudiar en Guanajuato, a pesar de que amo amo la ciudad y tal. En otras cosas E. V. me prestó La insoportable levedad del ser de Milán Kundera, que me recomendó recientemente Sandy K.
Está joya joya, de verdad. Hace siglos que no me metía tanto con una novela, me hacía falta apasionarme así. La verdad ni con Demián, que es la última novela que había leído recientemente, me pasó. Estoy respirando a Teresa, con su debilidad tan mía, a Tomás y lo que busca de individual en cada mujer con que hace el amor, a Sabina y su inalterable deseo de traicionar y su amor por los cementerios, a Franz, liberado por Sabina de la madre que encontraba en su esposa. Joer está buenísima.

