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Regresando de mi tercer experiencia misionera y muy probablemente la última (al menos por parte del ict). Tengo el corazón repleto de recuerdos hermosos, de miradas que dicen tanto, de abrazos, despedidas y promesas de volver. De cariño. Joder que no entiendo cómo esas personas, que ya ocupan un espacio en mi pensamiento, me han podido llegar a querer con sólo dos semanas que hemos pasado juntos. Les conmovió la forma en que hablé, me lo hicieron saber. Que lindo.
Pero al mismo tiempo, este eterno regresar, a casa, a la estúpida rutina, al no poder ser quien soy, a la depresión que puede ser aliviada pero no sanada todavía. Me jode muchísimo esto, ya quiero dejar de llorar por pendejadas. Quisiera que aunque fuera una vez alguien viera en mí lo que soy, aunque sea un bosquejo. Qué sé yo. Estoy harta. Quiero largarme (y me vienen a la mente los versos de Pessoa). He recibido mails de lu, jp y san, planeo mandarle alguno a xi. H. H. H. H. H. H. La letra muda, la que da igual si está o no. La que sólo tiene razón de ser cuando hay una C antes de.