Volveré a escribir aquí, porque ya me cansé del mal hábito al que me había adherido. Es mejor así. De mí para mí, agregados algunos curiosos que prefieren quedarse en silencio. Y bueno, estoy leyendo a Mauricio Brehm, no puedo parar de escuchar a Luis Ramiro y he aprendido que más vale no jugar a veces, porque las cosas pueden llegar más allá de lo esperado. Y me sigo sintiendo en desolación, aunque se presenta un hilo de entusiasmo por el próximo fin de semana, en que iré al D.F. al encuentro de aspirantes a voluntarios.

A veces tu misma existencia puede llegar más lejos de lo que adivinas. Da miedo pensarlo.

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