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Anamari me dio una carta linda el viernes. Me hace verdaderamente feliz que me escriban, recibir palabras. Es un regalo muy lindo, de los más lindos. Me animó mucho y aún lo tengo en la mochila para releerlo y sonreír de vez en cuando. Luce y Xime, que son las únicas que me escriben, no lo han hecho. Cierto es que yo tampoco les he escrito. Soy una gran y asquerosa excreción fecal.
Ya tengo en mis manos mi cámara nueva, réflex análoga igual que la otra, pero un poco más moderna, menos pesada, más estética y con un flash que si funciona. Pero eso no es lo que más me emociona, sino mis preciosos, perfectos y encantadores lentes gran angular y zoom. Son divinos. Me siento dios acariciando a esas bellezas, ajustando el enfoque y el zoom. El gran angular me enloquece para interiores por la deformación a la que tiende. El zoom es todo un soplo divino. No he salido a tomar fotos, pero ya recargué un carrete nuevo hace rato. Cuando se terminen de ir a la mierda todos estos exámenes del demonio, iré a todos lados con mis nuevos juguetes.