35

Brindemos por el amor y sus fracasos. Quizás podamos escojer nuestra derrota…

Ayer terminé Las intermitencias de la muerte. El final me dejó excitadísima (entiéndase como lo dicta la RAE en su 2do punto). De esos finales que me dejan sonriente por varios minutos y que me despegan totalmente de la realidad. En serio que sólo por ese final valió la pena el libro, que a mi punto de vista está flojo en muchas partes. Yo quitaría algunas cosas que más bien hacen lenta la lectura. Jamás me imaginé ese final. Una verdadera delicia. Hmm creo que la historia estaría redonda si comenzara con la aparición del músico que, por algunar razón, no puede morir.

Saqué La muerte tiene permiso, de Edmundo Valadés. Tiene unos cuentos que son un verdadero placer. Con uno hasta lloré de ternura. Paréntesis. No sé cómo demonios digo que no tendré hijos si no hay nada que me enternezca más que la relación padres-hijos. Joder, a quién engaño. No podré escapar aunque me lo proponga, mi instinto maternal es más fuerte que mi razón. Se cierra paréntesis. (Es que de eso se trataba el cuento).

Y en cuanto a mí. No sé. Sigo sin estar como quisiera. Cada vez me cuesta más estar aquí, ahora. Ver rostros y más rostros, hablar sin decir nada, escuchar sin sentirme identificada. Pensar en el momento en que me iré de aquí, no para siempre, pero sí por unos cuantos años.



34

Parafraseando alguna canción (Por esa puta costumbre) que dice algo así como “Soy Cacho de Buenos Aires y tengo un sueño escondido… cantar igual que Gardel…“, yo podría decir más bien “Soy Catherine de Tampico y tengo un sueño escondido… vivir en Montevideo….

Sí. Mi sueño es vivir en Montevideo y pronto. Cada que conozco a algún uruguayo le pregunto (incluso antes del común ¿cómo estás?) ¿cómo es Montevideo? Quizás la manía me venga de un primer uruguayo con el que crucé dos palabras hace algún tiempo, que me preguntó curioso de qué color era mi ciudad. No supe bien qué decirle, a lo que él, al parecer impaciente, me dijo que Montevideo era la ciudad más gris. Gris. Desde entonces estoy interesada en conocer distintos puntos de vista, pero hasta el momento todos me han dicho que es un lugar bastante tranquilo, con mucho extranjero, buena gente, no sé. Luego pienso que quizás la tranquilidad de la que ahora presumen se acabe muy pronto (Tampico era una ciudad tranquila cuando yo nací, no hace mucho tiempo). En definitiva quiero vivir en Montevideo y, hasta ahora, nunca lo había dicho ni a mi sombra. En fin, los sueños escondidos dejan de serlo algunas veces.

A otras cosas. Lo que llevo del libro de Saramago me está pareciendo muuy aburrido, pero mi avance es sólo de unas 80 páginas de nada, así que espero que mi opinión cambie pronto. Punto y seguido. Descubrí un blog que me pareció bueno como pocos y una página maravillosa de periodismo ciudadano en Cuba.



33

Ya leí Aura de Carlos Fuentes y además lei La casa y el ladrillo de Mario Benedetti. El primero me dejó en realidad fascinada (no encantada, que no es lo mismo), el segundo no me gustó . Como sea. Saqué de la biblioteca Las intermitencias de la muerte de José Saramago y pretendo leerlo en el fin de semana. Además voy en el cuarto borrador de mi cuento (¿título tentativo? Renacer en el retrato) y mañana espero hacer dos más.

Un día lindo. Es divina esta sensación de que la mala racha ha pasado por fin y que ahora sólo queda sentarte a esperar que lluevan los resultados de tu (insuficiente, casi nulo) esfuerzo.



31

Saqué Aura de la biblioteca porque se lo pidieron a mi hermana. Obviamente lo leeré y obviamente lo haré de una sentada, pero eso tendrá que esperar a mañana. Hoy debo dormir temprano porque mañana tengo cálculo (el último bendito examen del periodo). A partir del viernes le entro de lleno (ya era hora) a mis lecturas y a la escritura.

Tengo mucho que escribir, debo terminar el cuento ya, aunque supongo que siempre no lo voy a mandar. No sé, no me parece tan bueno ahora que lo veo bien, con perspectiva. Me parece mejor el que acabo de escribir sobre Ciro. Creo que si alguna vez escribo una novela, el personaje principal será Ciro. Ya van varios cuentos que le dedico y siempre sobre la misma línea.

Quizás llegue un momento en que pueda conformar toda una historia con él. No sé por qué es un personaje que me seduce tanto. Y sigo sin poder recordar aquella magnificente idea que tuve sobre su historia original (la primerita) cuando me daba una ducha en el departamento de Celaya, las vacaciones antepasadas. Sé que era algo en realidad genial. Joder, algún día tendré que acordarme. Era algo relativo a ella, creo que había algo de relación parental ahí. No recuerdo…



30

Quiero leer y escribir. Sí. No. Quiero llorar. Sí, eso. Llorar. Recostarme en la cama, en mi nueva habitación, boca abajo, despeinada. Recostarme y llorar. Me duele horrible todo, me mareo, la cabeza me mata y no puedo enfocar la visión. No sé qué me pasa. Como, duermo, respiro. No sé qué me pasa. Es la prepa. Es esa jodida y putísima escuela de mierda. Es la vida, que me dice al oído “ya ha sido demasiada felicidad, un ratito de mala racha no te viene mal”. De hecho, sin estos momentos, no sabríamos apreciar lo bella que puede ser la vida. Círculo. Sube y baja para volver a subir ¿y luego? bajar. No sé, no sé, no sé. ¿En cuál de esos planetas se halla el mundo? Quiero llorar (ya lo dije).