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o Sobre los dulces como código secreto.

Había estado jugando con D. algo extraño llamado Gato3D en el Área de Estudio y le sorprendió lo que ella le dijo. Sabes, tú eres de las más solicitadas, cuando hablaban de a quién le gusta quién. La banda pensamos que tú eres de las chicas lindas del semestre pasado. Qué lástima que sea tan mamona, dijo ella. No es que seas mamona, sólo eres un poco seria. De eso no cabía duda.  P. me dijo que un día te invitaron a casa de P. y pusiste una cara como de. Ella entendió qué cara. Todavía recuerda aquella tarde. Y luego, un día que salimos temprano, estábamos en las islas y P. gritó tu nombre y tú sólo saludaste. Pues qué más iba a hacer, pensó ella. Se rieron y uno de ellos dijo: otra vez nos bateó. Y ella, que escuchaba mientras jugaba con las bolitas del juego, se contenía para no reírse. También recordaba aquella tarde, en vez de ir con ellos se fue a comer sola en algún árbol junto a rectoría. Ya no lo voy a hacer, dijo. Ambas se rieron y continuaron su juego, platicando de la penúltima peda en casa de P. (Cuántos P’s.)

Luego de lingüística pensó Voy a leer. Pero no quiso ir a la biblioteca. Las islas, quizás. O algún lugar en rectoría. Aunque al final terminó sentándose en una barda a la altura de derecho. Estuvo leyendo un rato, contenta por lo bonito que es CU, una novela que le encargaron en Historia de la cultura para comprender las tradiciones del virreinato. Enrique Serna, Ángeles del abismo. Disfrutó especialmente el primer capítulo dedicado a Tlacotzin, que luego sería bautizado como Diego.

Llegaron a sentarse junto/atrás de ella un par de muchachos. Lo supo porque hicieron mucho ruido, arrojando sus mochilas y tal. Pero no les prestó atención.

Entonces pasó una de esas vendedoras de chicles, paletas y cigarros. No, gracias, le dijo. La vendedora se puso misteriosa. El chico de allá te manda ésto. Frunció el entrecejo y, cuando por fin reaccionó, tomo la paleta y dijo gracias. Volteo, o no volteo. Al final no volteó, dejó la paleta de lado y siguió leyendo. Pero la cosa le pareció muy chistosa. A ver, a ver, por qué un fulano que no conozco me mandaría un dulce. O quizá si lo conozco. Pero no creo, se hubiera acercado a saludar. Entre leía, entre pensaba en lo chistoso del asunto. Casi como si en un bar, a una mujer sola le ofrecen una bebida diciendo Cortesía del caballero de la otra mesa. No era la primera vez que un chavo desconocido (casi) le daba un dulce (El otro día A. le tocó su hombro en clase de Inv. y cuando ella volteó, se miraron unos segundos y él dijo: Te regalo un dulce. Y ella dijo gracias, pero no lo comió. De aquellos tiempos en que todavía se veían casualmente y hablaban de fotografía y de perros en el metro).

Eso le dio a pensar, mientras escuchaba distraída la introducción de la clase de Rafa, en si por estos lares los dulces serían alguna especie de código secreto. Cómo saberlo. Sabrá dios si algo significa que la chava reciba el dulce, o que lo abra y lo coma en ese instante. O que lo etirado, o que lo guarde con cuidado. Cómo saberlo.

Encima en clase de Lingüística se quedó parada por llegar tarde (más bien se tuvo que sentar en el suelo) y aquel chico lindo que intentó (sin éxito) hacerle plática en clase de Gomíz (Hola, ¿tú también vas con Miaja, verdad?), le ofreció su asiento. Fue lindo. Ni escuchó bien a Del Moral por andar pensando: La próxima vez que lo vea le diré: gracias. Si pregunta por qué: porque en un salón de más de setenta personas, fuiste el único que me ofreció el asiento. Ni los chavos que conozco del semestre pasado lo hicieron. Ya de por sí, al decirle Nograciasestoybien, le sonrió. Y para que ella le sonría sinceramente a alguien que no conoce…

Quizá se decida a regalarle un dulce.



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Creo que ya no voy a escribir aquí. No es confirmado, pero lo intentaré. Porque de un largo tiempo a esta parte no he escrito. Porque de un largo tiempo a esta parte escribo acá. Porque mi mente a veces funciona de maneras bastante cuadradas y relaciona las cosas de una forma lógica muy cuestionable. Quiero escribir cosas y lo más extraño es que quiero escribir lo que veo. Pero de forma literaria pues. No acá, con mi voz, con mis palabras, con mis ideas y con lo que siento. Hay tantas formas de escribir de manera subjetiva.

Además qué más da lo que me pase o me deje de pasar. Para eso tengo gente con quien escribirme. No es mucha, pero la hay. Quien desee apuntarse (dah haha) deje su e-mail y recibirá noticias a la prontedad posible. Es más chido, además, mantener comunicación por correspondencia (aunque sea electrónica). Y sigo sacando lo mío y sigo teniendo un testimonio escrito de lo que voy siendo.



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Creo que sí me cambiaré con Gomíz. Es excelente, onda Weinberg pero en Historia de la cultura. Hija de españoles (no me miren raro si hablo mal de los españoles, mis padres lo son, puedo decir lo que quiera). Empezaremos en siglo xvi. Lástima que no vi nada en el semestre pasado, sobre todo de las conquistas de fenicios, griegos, romanos, visigodos, etc en España. Igual, me hubiera encantado ver la conquista. Empezaremos con colonia y barroco.

Hace rato estaba viendo Discutamos México, el tema era El encuentro de dos mundos. Estaba León Portillo (autor de La visión de los vencidos) y otros tres fulanos. Increíble. Antes de eso vi en noticias22 que P. Johansson es ya parte de la Academia mexicana de la lengua. Y me emocioné un chingo (papá, miraa, ese es mi maestro de prehispánica náhuatl, el que estudió en la Soborna). Encima mucho de lo que Johansson nos dijo la clase pasada, lo dijo exactamente igual León Portillo en el programa. Buscando en la wiki descubrí razones. Johansson es como la mano derecha de León Portilla. Dios no puedo creer los pedazos de profesores que tengo, en serio. Amo amo amo la unam. Ando intelectualmente ñoñísima estos días. Me he dado cuenta que cuando inicia el año me pongo así. Quiero leer leer leer. Escribir. Aprender. Luego, a medida que avanza el año, se me va calmando.

Después de historia estuve leyendo Bocas del tiempo durante largo rato, en la segunda sección de la Samuel Ramos, que estaba vacía por ser hora de comer. Cuando me ganó el hambre me compré una torta y me puse a caminar poco más de media hora antes de entrar a Taller. El camino fue cruzar las islas rumbo a Arquitectura, subir por el MUCA, pasar junto a la librería, subir las escaleras rumbo a rectoría, dar la vuelta por el Edén, pasando por la parada de psicología. Volver a la facultad. Pero caminé lento. Fue lindo.



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Aaamo a Miaja. Porque es un amor. Porque es una mujer comprometida con la enseñanza. Porque pertenece a Medievalia. Porque sabe un chingo. Porque me hace sonreír y transportarme a otra época. Porque sus manos son las de la muerte. Porque en el examen final nos dio dulces. Porque para ella todo en este mundo es de lo más medieval. Hoy dijo, textualmente: “No hay nada más medieval que las páginas de internet, piénsenlo: tiene dibujitos, un texto principal e hipertexto. Es como un manuscrito pero electrónico.” La aaaamo.

Y amo a Alfonso X el Sabio. Pésimo político, pero el mejor intelectual de la época (s. xiii estamos hablando). Porque unió culturas. Porque fue más allá de la religión (cosa imperante en el medievo). Porque tenía obsesiones raras como el número siete. Porque tenía un chorro de “señoras” (haha eso qué). Porque él sí fue sabio y no mamadas (qué sabiduría más grande que la de aprovechar un mestizaje cultural a favor del avance del pensamiento occidental).

Amo mis clases de literaturas. Tanto española medieval como mexicana prehispánica. Ojalá no existiera la lingüística en mi carrera, yo sería la persona más feliz del mundo. Pero no hay carreras perfectas, supongo. Haha.

Post-edit.

Releyendo esto sólo me puedo cagar de risa conmigo misma. Soy una ñoña literaria. Hahah. Pero bueno, eso pasa cuando una ama verdaderamente algo, ¿no? Y yo amo lo que estudio y amo las calles mojadas del df y amo sentirme viva y amo amar.



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Qué jodido al final si salieron los posts de prueba pero no lo que escribí antes. Encima quise cambiar la apariencia de esta cosa y sólo me salen como 20 loquesean. Odio. Desde que blog.com se vendió a wordpress.com ya estaba adisgusto. Digo, si hubiera querido trabajar con el formato de wordpress, hubiera hecho mi blog en wordpress (que sí tengo varios ._.)

Bueno sí, hoy tuve historia de la cultura con revueltas y no estuvo tan mal. De trabajo final pidió una reflexión (documentada, obvio) de la conmemoración de independencia y de revolución, prometiendo que no se iba a poner con esa de ‘lo que yo digo es lo que es’. Eso es chido. En materias como ésta se da mucho que cada quien tiene su versión del asunto y hay quienes se ponen intransigentes. Blabla.

él (así, en minúsculas) me llamó. Error responder, pero fue automático. “Pues aquí, marcándote porque no contestas mis mensajes”… Chale, debería ser suficiente indirecta que no lo haga, ¿no?. Igual quedé mañana a las dos en la fuente. Digo, amigos no me sobran por estos lares. Además tiene una voz linda y alguna vez hace mucho tiempo (un año haha) me pareció lindo él. Ya no.